Saltar al contenido

El ROAS sube y la plata no aparece

El reporte mejoró, el mes cerró peor. No es una contradicción: la cuenta de anuncios no sabe cuánto te cuesta lo que vendés.

Por Andrea Moncho

Qué mide el ROAS, exactamente

El ROAS es una división: ingreso atribuido sobre inversión publicitaria. Ingreso, no ganancia. El numerador es lo que la plataforma cree que facturaste gracias a ella, y el denominador es lo único que esa plataforma conoce con certeza, porque es lo que le cobró a tu tarjeta.

Todo lo que pasa entre esas dos cifras —lo que te costó el producto, el envío, la comisión de la pasarela, el empaque, la devolución que entró tres semanas después— ocurre fuera de la cuenta de anuncios. Nadie se lo contó, y no tiene forma de averiguarlo.

Por eso el ROAS puede subir mientras el negocio pierde. No está mintiendo: está midiendo una fracción del recorrido y reportándola con precisión.

El número que falta es el margen de contribución

El margen de contribución es lo que queda de cada pedido después de restar todos los costos que existen porque ese pedido existió: el costo de la mercadería, el envío que bancás vos, la comisión de cobro, el empaque, la logística inversa si hay devolución.

Esa es la plata real que tenés disponible para pagar la pauta, y después de la pauta, para pagar el alquiler y quedarte con algo. La pauta se paga de ahí, no de la facturación.

De esa cuenta sale tu piso: el ROAS mínimo al que una venta deja de restar. No es un número de la industria ni un objetivo que te pone alguien de afuera. Es aritmética de tu propio negocio, y cambia de una línea de producto a otra.

EjemploNúmeros redondos, inventados para mostrar la mecánica
  • Vendés un producto a cien. Te costó cuarenta. El envío y la comisión de cobro se llevan otros diez.
  • Te queda una contribución de cincuenta por pedido, o sea la mitad del precio.
  • Entonces cada peso de pauta tiene que traer al menos dos pesos de venta para no restar: ese es tu piso.
  • Ahora el mes siguiente el mix se corre hacia el producto que deja treinta en vez de cincuenta, y el piso trepa de dos a más de tres.
  • La plataforma te muestra que el ROAS pasó de dos a dos y medio, y lo festejás.

Mejoró la métrica y empeoró el resultado, porque el piso se movió más rápido que el ROAS. Los números son inventados para que la cuenta se siga de memoria; los de tu negocio son otros y salen de tu propio catálogo.

El mix de productos mueve el piso todos los meses

Es habitual tratar el objetivo de ROAS como una constante: se fija una vez, se carga en la estrategia de puja y se revisa cuando algo duele.

Pero el piso depende de qué se está vendiendo, y eso cambia solo. Una promoción de liquidación, un producto nuevo con costo más alto, un cambio de proveedor, una temporada que empuja al artículo de mayor rotación y menor margen: cualquiera de esas cosas corre el piso sin que nadie toque la cuenta de anuncios.

Un algoritmo optimizando a valor de compra hace exactamente lo que le pediste: busca facturación. Si tus productos de menor margen son además los más fáciles de vender, la optimización te va a empujar ahí, y el ROAS va a subir mientras la contribución cae. La herramienta cumplió; la instrucción estaba incompleta.

Las devoluciones no vuelven al reporte

La plataforma registra la compra en el momento del checkout. El reembolso, la cancelación, el pedido que nunca se entregó y el paquete que volvió, no.

Salvo que alguien se haya tomado el trabajo de mandar ese evento desde el servidor, el ROAS que mirás sigue contando ventas que ya no existen. En categorías con devolución alta —indumentaria, calzado— la diferencia deja de ser un detalle contable y pasa a ser la decisión: campañas que parecen rentables a treinta días dejan de serlo cuando el producto vuelve.

Y la devolución rara vez se reparte pareja: suele concentrarse en ciertos productos, ciertos talles y ciertas audiencias. O sea que castiga justo a las campañas que la plataforma marca como mejores.

El ROAS de la plataforma no es el del negocio

Hay dos cifras distintas y conviene no confundirlas nunca. El ROAS de plataforma es lo que cada canal se atribuye a sí mismo. El ROAS mezclado es facturación total de la tienda sobre inversión publicitaria total, sin preguntarle a nadie de quién fue el mérito.

Sumar los ROAS de plataforma es un error estructural, no de cálculo: cada canal reclama pedidos que también reclama el otro, y la suma de las partes termina siendo mayor que el total que efectivamente vendiste.

El mezclado es tosco —no te dice qué canal aportó— pero tiene una virtud que ningún reporte de plataforma tiene: no se puede inflar. Si la facturación total no se movió, no se movió.

Qué mirar en lugar del ROAS

Ninguna de estas cosas reemplaza al ROAS: lo ponen en contexto, que es lo que le falta.

  • La contribución después de pauta: lo que queda cada mes tras descontar costos variables y la inversión publicitaria. Si ese número no crece, ninguna métrica de plataforma importa.
  • Tu piso por línea de producto, calculado con tus costos reales y revisado cuando cambia un proveedor o una promoción.
  • El ROAS mezclado del mes contra el de la plataforma. La brecha entre ambos es información: si se abre, alguien se está atribuyendo ventas que iban a pasar igual.
  • La participación de compradores nuevos. Crecer a fuerza de recomprar sobre la misma base tiene techo, y el techo no avisa.
  • Las ventas netas de devolución, no las brutas, cuando tu categoría devuelve.

El punto

La cuenta de anuncios no sabe cuánto te cuesta lo que vendés. Es una herramienta de compra de medios que te reporta lo que puede ver, y lo que puede ver empieza en el clic y termina en el checkout.

Todo lo que decide si el mes fue bueno —costo de la mercadería, mix, devoluciones, recompra— vive del otro lado. Mientras esos datos no entren en la decisión, la optimización va a seguir siendo impecable respecto de un objetivo que no es el del negocio.

Ver todas las notas